El tiempo para leer es siempre tiempo robado. (De la misma manera que lo es el tiempo de escribir o el tiempo de amar). ¿Robado a qué? Digamos que al deber de vivir. El tiempo de leer, como el tiempo de amar, expanden el tiempo de vivir.
Si tuviésemos que enfrentar el amor desde el punto de vista de nuestra agenda, ¿quién se arriesgaría a ello? ¿Quién tiene tiempo para estar enamorado? Y sin embargo, ¿alguien ha visto alguna vez a un enamorado que no se tome el tiempo de amar?
Yo nunca he tenido tiempo para leer, pero nada, jamás, ha podido impedirme terminar una novela que amara.
La lectura no tiene que ver con la organización social del tiempo; es una manera de ser, como el amor.
Daniel Pennac. Como una novela.

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lunes, 20 de mayo de 2013

Pilar Lucea en Boolino




"Yo tengo la costumbre de regalar a un recién nacido un libro, aunque no lo sepa leer, pronto lo sabrá ver, mirar y tocar, después pedirá que se lo lean y así seguirá el mágico proceso."

Pilar Lucea nació en Castellnou (Teruel) y con cinco años se fue a vivir a Cataluña.
Desde muy pequeña sintió la pasión por la lectura y la escritura, a la que se añadió al hacerse mayor, el amor por los niños. La combinación de sus tres aficiones la llevó a hacerse maestra.
Actualmente vive en Manresa y trabaja como maestra de español en Navarcles. Su afición por la literatura y la importancia de la educación emocional de los niños, la ha llevado a escribir libros de poesías y cuentos que puedan ser útiles para los educadores.

Pilar Lucea está especialmente sensibilizada con la educación emocional de nuestros futuros adultos, con la esperanza de ayudarles a mejorar su vida, y por tanto la sociedad.

La mayoría de las poesías que escribe están basadas en sentimientos reales que los niños le han ido transmitiendo y los recursos que da la filosofía, la psicología positiva, la neurología y la sabiduría popular para ayudarnos a transitar por la vida.

En todas las poesías de Curasanas de rana y de Sin perdices y sin anises también somos felices está implícito el amor y el afecto como medio para curar o para alegrar el alma, y el sentido del humor como refugio, como una manera de desdramatizar los problemas. 

Pilar, ¿cómo te defines profesionalmente? ¿Y como persona?
A mí me definen las palabras amor y sensibilidad, tanto a nivel profesional como persona, y son ellas las que me hacen desarrollar la empatía y la necesidad de ayudar a los demás, en mi caso he encontrado la mejor manera de hacerlo  a través de los niños, ya sea mediante la enseñanza o mediante los libros.
¿A quién le debes tu amor por los libros y la escritura?
En principio a nadie, fue una fascinación y un enamoramiento que recuerdo desde muy pequeña y que no sé de dónde me vino. 
¿Cuáles son los libros que recuerdas con más cariño de tu infancia? 
Leía todo lo que caía en mis manos y mi paga semanal, en vez de gastarla en chuches como mis compañeras, la ahorraba para comprarme libros, pero después de los cuentos clásicos, los libros que me acuerdo que me engancharon fueron los de Enid Blyton y Condesa de Ségur.
Como profesional de la educación, ¿cómo crees que se debería de tratar la lectura en el aula? ¿Y en la familia?
Podríamos enumerar varios aspectos pero yo haría hincapié en uno, la imitación, los niños deben ver a los adultos leer y notar que disfrutan con ello. Después vendrían otros como el de rodearlos de libros para que los tengan a su alcance, para que puedan elegir el que más les guste o apetezca en ese momento, reservar momentos para la lectura… Yo por ejemplo, siempre empiezo mis clases con la lectura de una poesía o un pequeño relato.
Tu interés por la educación emocional es palpable en tus libro que pueden llegar a ser muy útiles para los maestros, ¿cómo trabajas estas lecturas con tus alumnos?
Yo tengo la suerte que al dar clases de castellano, en el apartado de literatura y comentario de texto puedo desarrollar cualquiera de los temas o las emociones que están implícitas en mis libros o en otros libros. 
¿Qué intentas explicar en cada uno de tus relatos infantiles?
Depende, cada relato es diferente, predominan los cuentos de risa y que ayudan a fomentar el sentido del humor, pero en la mayoría hay también moralinas finales, la libertad, el respeto, la importancia del amor, la humildad…
Tus historias están llenas de rimas para tratar de captar la atención del niño, ¿cres que la poesía y los cuentos rimados son claves importantes para que los pre-lectores adquieran el hábito de la lectura? 
No creo que escribir en verso o en prosa sea mejor o peor, tan solo son complementarios, lo que sí que he notado es que el ritmo que da la poesía les gusta, les llega, y que disfrutan mucho cuando se les lee en verso, o un poema, si hay una buena recitación.
¿Crees que fomentar la lectura en los niños es bueno para su desarrollo?
Por supuesto, es básico, a los niños  hay que ponerlos en contacto con la lectura desde pequeños, desde que nacen, leyéndoles desde muy pequeños, poniéndoles al alcance diversos tipos de cuentos, dándoles libros de imágenes, acompañando nuestra lectura con su dedito para que intuya  la orientación de la escritura , para que empiece a distinguir entre letras, números y símbolos…
Yo tengo la costumbre de regalar a un recién nacido un libro, aunque no lo sepa leer, pronto lo sabrá ver, mirar y tocar, después pedirá que se lo lean y así seguirá el mágico proceso.
¿Qué recomiendas a los padres que quieren que sus hijos sean buenos lectores? 
Que lean, lean y lean, cuando los vean y cuando no, y sobre todo cuando están con ellos, que valoren la lectura y les compren libros.
La imitación de los padres es muy importante.
Como escritora nos gustaría que lanzaras un mensaje que anime a los niños a continuar leyendo y a no dejar de hacerlo nunca.
Les diría que con la lectura podemos hacer muchas cosas, viajar en el tiempo, por el mundo, por la fantasía, por el conocimiento… Los libros nos ayudan, nos acompañan, nos hacen sentir.
Un libro es un amigo, y como dice el refrán “el que tiene un amigo tiene un abrigo”.
Y para acabar, y abusando de la oportunidad brindada, nos atrevemos a pedirte que nos recomiendes algunos libros para conseguir despertar en nuestros pequeños el amor por la lectura.
Ferdinando el toro de Munro Leaf 
Frederick de Leo Lionni 
Algún día de Alison Mcghee
El pez Arcoiris de Marcus Pfister
La lista sería muy grande, yo quizás lo resumiría recomendando un libro que incluye a muchos de ellos: 1001 libros infantiles que hay que leer antes de crecer.
FUENTE: Boolino